Tacuil
Recóndito. No existe palabra más apropiada para definir a Tacuil, enclave único en Molinos, Salta, donde la familia Dávalos encontró un terruño extremo y fascinante para la vitivinicultura de altura. La historia se remonta a mediados del siglo XIX, cuando Ascensión Isasmendi de Dávalos introdujo en el Valle Calchaquí las primeras cepas extranjeras, cambiando para siempre el paisaje vitícola. Generaciones después, Raúl Dávalos Goytia consolidó la tradición familiar con una filosofía radical: vinos fieles al terruño, sin paso por roble, desnudos en su expresión, pioneros de una viticultura que abraza las alturas del norte argentino.
Hoy, la sexta generación continúa el legado. Raúl, Francisco, Diego y Álvaro, primos que se consideran hermanos, sostienen el espíritu de trabajo en equipo que caracteriza a la familia. Desde el cuidado obsesivo de los viñedos hasta la comercialización en el mundo, cada uno aporta su mirada para un proyecto común. Los vinos de Tacuil nacen a más de 2.600 metros de altura, con una pureza inquebrantable, donde clima, suelo y familia se conjugan para dar vida a etiquetas que trascienden modas y recuerdan que, en lo recóndito del Valle Calchaquí, la tradición y la vanguardia se funden en una misma botella.